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Rosquillas

La mejor receta de mi abuela Nati, hecha con mi madre ¡Gracias por enseñarme que cocinar es amar!

Recordaré toda mi vida ese barreño lleno de rosquillas en la fresquera de la casa vieja, como así la llamamos todos, de mi abuela. La fresquera era un cuarto de la casa, fresco y ventilado, donde se almacenaba la comida antes de que existieran los frigoríficos. Cuántos recuerdos en esa casa. Meter la mano en ese barreño y comer las rosquillas de la abuela Nati es uno de los más bonitos.

Rosquillas fritas caseras de anis de la abuela receta tradicional española de La Carañola
Ruth-Cabeza-Carañola

Me flipa que estés aquí tanto como bailar en sueños con Patrick Swayze. Ajá, de ti sé que te gustan los dulces. Tú vas viendo que yo soy un poco freaky.
Si quieres saber más, pincha: ¡ole!

Ésta es, junto con el BIZCOCHO DE LA ABUELA, la MERMELADA DE FRESAS y la TORTILLA DE PATATAS DE MI MADRE, una de las recetas de mi vida. Me lleva automáticamente a mi infancia. Me acuerdo de sus manos arrugaditas y suaves, de su carácter castellano, endurecido por la guerra y su viudedad a los 44 años y 8 hijos, y de cómo la vejez lo suavizó y se permitió volver a sonreír, amando, entre otras formas, a través de la cocina. Estas rosquillas son un ejemplo de Amor sencillo, noble, dulce, como ella.

RUTH DISECCIONA LA RECETA DE LAS ROSQUILLAS DE LA ABUELA NATI

SABOR: una mezcla inigualable de fondos de limón, anís, aceite de oliva, arropados por la masa frita y el azúcar. Cálido, familiar, sencillo, exquisito.

TEXTURA: crujientes por fuera, fundentes y jugosas al degustarlas, el azúcar del rebozado es un regalo chispeante. Te apuesto lo que quieras a que no puedes comerte una sola.

DIFICULTAD: los postres tradicionales suelen ser sencillos y asequibles hasta para los chefs más improvisados. Las rosquillas de la abuela son el ejemplo perfecto. Solo hay que tener precaución para no quemarte con el aceite.

CURIOSIDADES: según la mayoría de los escritos, este dulce típico español fue introducido en la península ibérica por los árabes en el siglo X. En aquel entonces aún no tenía la forma actual sino que se asemejaban a los buñuelos.

En la receta de abajo te dejo todos los detalles y trucos para hacerlas tal y como ella las hacía. Eso sí, traduciendo sus cantidades “a ojo” a gramos y tazas, porque la modernidad se ha apoderado de nuestros cerebritos y lo de “la harina que admita” se nos va de las manos. ¡Jajaja! He tenido la inmensa suerte de traerte esta receta acompañada por mi madre. Este vídeo, ese día grabando con ella, esos audios que me regaló, serán un regalo eterno para mi. Un tesoro, igualito que ella. GRACIAS, MAMÁ, por tu Amor incondicional y tu entrega sin medida, SIEMPRE.

GALERÍA BRICOMANÍA PARA HACER ROSQUILLAS DE LA ABUELA NATI

Cuando me preguntan qué tipo de repostería, de cocina, me gusta, cuál es “la mía”, siempre me quedo pensativa, intentando determinar qué es “lo mío”. Mi cocina sin duda viene de ellas, de mi abuela, mi madre, mi tía, de lo que vi, lo que viví. Se ha ido enriqueciendo con los años, los países en los que he vivido, mi incansable curiosidad, la práctica, los errores y los aciertos. Y espero no dejar de aprender ni de crecer nunca. Mi cocina es por ellas, es hoy una y mañana será más grande. Los años no nos hacen viejos, nos hacen mejores. Deseo que disfrutes esta receta con tanto Amor como con el que te la entrego gracias a mi abuela Nati. Hazla tuya y disfrútala con tu historia. Las rosquillas son Amor.

Rosquillas fritas caseras de anis de la abuela receta tradicional española La Carañola

Yo Hola, mami.
Mamá — Hola, mi vida.

Yo Me hace feliz hacer las rosquillas de la abuela contigo.
Mamá — Y a mi que cocines con tanto Amor como ella.
Yo — Teneros conmigo estos días está siendo un regalo.
Mamá — Tú eres el regalo de mi vida.
Yo — Tú eres el regalo de mi vida.

Yo — Te amo, mamá.
Mamá — Te amo, hija mía.

Rosquillas fritas caseras de anis de la abuela Nati receta tradicional española La Carañola

Rosquillas

Yield: Cantidades para 60 y para 30 rosquillas
Prep Time: 15 minutes
Cook Time: 30 minutes
Additional Time: 15 minutes
Total Time: 1 hour

Las Rosquillas de mi abuela Nati ♡ Su mejor receta hecha con mi madre. ¡Gracias a las dos por enseñarme que cocinar es amar!

Ingredients

PARA 60 ROSQUILLAS

  • 4 huevos
  • 120 ml (1/2 tz) aceite de oliva virgen extra
  • 150 ml (2/3 tz) leche entera
  • 240 g (1 tz) azúcar blanco
  • 4 cdas licor de anís (orujo blanco o aguardiente)
  • 2 cdas ralladura de limón amarillo
  • 20 g (4 cdtas) polvo para hornear
  • 1/2 cdta sal
  • 800 g (5 tzs + 1/3 tz) harina de trigo todo uso (LEE NOTAS)

PARA 30 ROSQUILLAS

  • 2 huevos
  • 60 ml (1/4 tz) aceite de oliva virgen extra
  • 75 ml (1/4 tz + 1 cda) leche entera
  • 120 g (1/2 tz) azúcar blanco
  • 2 cdas licor de anís (orujo blanco o aguardiente)
  • 1 cda ralladura de limón amarillo
  • 10 g (2 cdtas) polvo para hornear
  • 1/4 cdta sal
  • 400 g (2 tzs + 2/3tz) harina de trigo todo uso (LEE NOTAS)

EXTRAS

  • 1 litro aceite de oliva suave para freír
  • 120 g (1/2 tz) azúcar blanco para rebozar
  • Piel de limón para que el aceite no salte (truco de la abuela)

Instructions

    Te doy las cantidades para 60 rosquillas, que es la cantidad que hicimos en el vídeo mi madre y yo y son las que hacía siempre la abuela, pero te dejo también las medidas para hacer la mitad. Aunque no te asustes por hacer las 60 porque se comen como pipas, se conservan excepcionalmente bien y son un regalo perfecto.

    1. Pon en un bol amplio los huevos, la leche, el aceite, el anís, la ralladura de limón y el azúcar y mezcla muy bien con unas varillas manuales o con un tenedor, como hizo toda la vida la Nati.

    2. Añade 1/3 de la harina, la totalidad del polvo de hornear y la sal y mezcla igual que antes. Mi abuela mezclaba a mano desde la primera adición de harina.

    3. Añade otro tercio de la harina y mezcla con una espátula o cuchara porque con las varillas ya te va a ser difícil.

    4. Ve añadiendo la harina que te queda y mezcla a mano porque ahora la masa ya se hará densa. Amasa hasta que todo esté perfectamente integrado y obtengas una consistencia como de plastilina fresca, no dura. Haz una prueba y forma un churrito, une sus extremos y ve si te es fácil hacer esta forma. Si la masa está muy seca, agrega una o dos cucharadas de aceite; si la masa está excesivamente blanda y ya has añadido toda la harina que mediste, ve añadiendo de una en una cucharadas de harina. Haz una bola con la masa y cubre el bol con un paño para que repose 15 minutos.

    NOTA IMPORTANTE: mi abuela siempre decía que había que echarle la harina "que admita". Esta es la magia de las recetas de las abuelas. Ella siempre medía los líquidos de esta receta en cucharadas según los huevos que pusiera y la harina a ojo, pero yo he pesado todas las cantidades para darte las medidas más exactas. Sin embargo, el tamaño de los huevos que uses, la humedad del lugar en el que vives y hasta la marca de harina, pueden influir en la cantidad final de harina necesaria.

    5. El proceso de formación de las rosquillas y su fritura se hace paralelamente. Es decir, no las formamos todas al principio y después se fríen, sino que se van formando en tandas de 5 a 7 rosquillas para freír en grupitos para que la masa no se seque demasiado. Pon a calentar a fuego medio-alto tu aceite en una olla o sartén que tenga fondo. El aceite debe estar nuevo y ser de la mejor calidad posible, un aceite de oliva suave es perfecto, para que no forme excesiva espuma al freír.

    6. Agarra un pellizco de la masa, mi madre dice que la cantidad es la que puedas tomar con los 5 dedos de tu mano, pero siempre es relativo por el tamaño de tu mano y también el tamaño de rosquilla que te guste. Me gustan medianas, como las que ves en las fotos. Forma un churro haciendo rodar la masa entre tus manos, une los cabos dejando un agujero amplio porque luego se hinchan y aplasta y afina bien la unión para que al freír no se abran por ahí. Mi madre pule la unión con la rosquilla entre los dedos de su mano izquierda y la palma de su mano derecha, como lo hace en el vídeo.

    7. Haz de 5 a 7 rosquillas por tanda y ve poniéndolas en un paño de cocina para que no se peguen a tu mesa de trabajo y, cuando el aceite esté caliente (puedes echar un trocito de masa al aceite y si burbujea con alegría es el momento de echarlas) échalas a freír. TRUCO: mi abuela siempre echaba primero un trozo de piel de limón para que el aceite no saltase ni saliera excesiva espuma. Ve cambiando la piel cuando esté negrita. Cuando ya tengan un color dorado medio y estén hinchadas y hermosas, dales la vuelta para que se doren por el otro lado. La primera tanda puede que tarde en hacerse un poco más que las demás, luego se fríen más rápido.

    8. Saca la primera tanda a una bandeja con papel absorbente. Forma y fríe el resto de rosquillas en tandas hasta que termines con la masa. Tapa la masa con un paño entre tandas para que no se seque. Si en las últimas tandas notas la masa muy seca y no se pegan tan fácil las puntas, échate un poco de aceite en las palmas de las manos y/o en la masa restante.

    9. La abuela las rebozaba en azúcar casi directamente después de freírlas. Ella les echaba el azúcar en forma de lluvia por encima. Pero es que era una pro y hacía mil cosas a la vez. Yo prefiero esperar a que estén todas hechas y después pasarlas de 3 en 3 a un bol con azúcar y rebozarlas y luego ponerlas en una bandeja bonita ya sin papel absorbente. Esa noche ya las guardo para que no se sequen.

    10. Una vez frías consérvalas a temperatura ambiente en tarros grandes de cristal, cajas de lata u otros envases herméticos, sobre todo si vives en una zona seca. Ella las dejaba en un barreño grande tapadas con un paño y todos íbamos metiendo la mano. No se secaban porque estaban en un cuarto especial de la casa que conservaba mucho la humedad, pero ante la duda, para que se mantengan bien, guárdalas en los envases que te he nombrado. Se pueden conservar hasta un mes, sobre todo si no vives en un lugar seco y las guardas bien en tarros cerrados.

    GRACIAS ABUELA, por tus recetas, tu Amor y tu generosidad infinita. GRACIAS MAMÁ, por transmitirme todo lo que ella te enseñó y ser el mejor espejo en el que reflejarme; GRACIAS TÍA LOLI, por acompañarnos en la distancia a hacer las rosquillas de la abuela. OS AMO HASTA LA LUNA Y VUELTA.

Notes

1. Mi abuela siempre decía que había que echarle la harina "que admita". Esta es la magia de las recetas de las abuelas. Ella siempre medía los líquidos de esta receta en cucharadas según los huevos que pusiera y la harina a ojo, pero yo he pesado todas las cantidades para darte las medidas más exactas. Sin embargo, el tamaño de los huevos que uses, la humedad del lugar en el que vives y hasta la marca de harina, pueden influir en la cantidad final de harina necesaria.

2. Ella siempre echaba un trozo de piel de limón en el aceite para freír para que no saltase ni saliera excesiva espuma. Puedes cambiar la piel cuando esté negritan tantas veces como sea necesario y omitir este paso si no tienes limones.

3. Tapa con un paño la masa que todavía no has formado en rosquillas hasta que la vayas usando para que no se seque y ve poniendo las rosquillas que formes antes de freír en otro paño limpio y no sobre tu mesa de trabajo para que no se peguen a ella.

4. Una vez frías consérvalas a temperatura ambiente en tarros grandes de cristal, cajas de lata u otros envases herméticos, sobre todo si vives en una zona seca. Se pueden conservar hasta un mes, sobre todo, si no vives en un lugar seco, guardas bien en tarros cerrados.

5. Podrías omitir el licor, pero te lo recomiendo totalmente. No lo vas a notar a penas, pero el fondo es increíble y delicioso.

Si haces esta delicia etiquétame @La_Caranola en Instagram y/o utiliza el hastag #LaCarañola

2 comentarios en “Rosquillas”

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